Ideas de seguridad para vivir mejor: las personas

A veces, la vida en sociedad nos muestra su cara más agresiva en forma de ataques contra las personas y las propiedades. No obstante, la posibilidad de sufrir una agresión contra nuestros intereses no debe llevarnos a límites que nos hagan vivir en un estado constante de temor y ansiedad. Una simple actitud más precavida y prudente en nuestra vida cotidiana permitirá que nos sintamos más seguros, y, por tanto, más libres para disfrutar plenamente de la vida.

¿Cómo podemos prevenir ser víctimas de una agresión?

Normalmente el objetivo de un ataque personal es apoderarse de nuestras pertenencias.

¿Qué tiene en cuenta el agresor?

  • La posibilidad de obtener dinero u objetos de valor.
  • Poder perpetrar el hecho de la forma más impune.

Por tanto debemos ser precavidos cuando:

  • Retiramos dinero del banco o del cajero
  • Sacamos la cartera para hacer algún pago.
  • Accedemos a un portal o garaje.
  • Vamos por lugares oscuros o solitarios.

 

Existen otras situaciones que se dan con demasiada frecuencia, en las que nuestra integridad física puede correr peligro, son las discusiones de tráfico. Siga estos consejos:

  • En caso de accidente mantenga la calma y confeccione el parte amistoso de accidente con el contrario.
  • Si por descuido realiza una maniobra peligrosa, pida disculpas. No responda a las provocaciones.
  • Cuando se vea involucrado en una maniobra peligrosa evite enfrentamientos y persecuciones. Si cree que se ha puesto en grave peligro la circulación del tráfico, anote la matrícula e interponga una denuncia.

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  • Menores

Actualmente se desarrolla una campaña de seguridad en los centros de enseñanza, para impedir la comisión de delitos relacionados con menores en sus instalaciones y alrededores. Le resultará habitual ver agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad cuando va a recoger a sus hijos al colegio, o cuando pasa por las proximidades de centros educativos. No obstante ustedes, los padres, son la principal baza con la que cuentan sus hijos en lo que se refiere a su seguridad.

Los riesgos a los que deben enfrentarse son diferentes, dependiendo del grupo de edades en el que se encuentran:

  • Para cualquier edad, pero de forma más significativa a partir de 7 u 8 años, existe el problema del acoso escolar por parte de sus compañeros; esté atento a esta posibilidad, hable, con él, pregúntele por su relación con los demás niños, observe su actitud ante el colegio, tenga en cuenta que es una época clave en el desarrollo de su personalidad.
  • Los menores de corta edad, aunque en ocasiones también mayores de 14 años, pueden ser víctimas de desviados sexuales que pudieran estar en su entorno de confianza, esté atento a sus reacciones, sus comentarios, sus actos…
  • Los que son mayores, a partir de 11 o 12 años, ya comienzan a verse expuestos a peligros propios de adultos: alcohol, drogas, acosos, agresiones, pequeños delitos…

 

Menores e internet

Siempre hemos pensado que los mayores peligros para los niños estaban en el exterior de la casa, ahora debemos saber que corren importantes riesgos sentados tranquilamente frente a un ordenador:

  • Pueden acceder a páginas de contenido sexual, racista, violento.
  • Puede facilitar datos y archivos susceptibles de ser utilizados maliciosamente por otras personas: lugar donde vive, el nombre del colegio y sus horarios de entrada y salida, fotos…
  • Pueden citarse con personas que ocultan su verdadera identidad amparados en el anonimato que ofrecen los programas de “chat”.
  • Pueden ser acosados, amenazados, estafados.

Por eso ustedes, padres, deben:

Acompañar a sus hijos a disfrutar de las posibilidades que ofrece internet, con la idea de que cuanto más sepan sobre este medio, mejor se desenvolverán en él.

  • Informarles de que en los chats es posible que se oculten personas malintencionadas tras una identidad falsa.
  • Propiciar que les cuenten cualquier proposición sexual, amenaza, intento de extorsión o coacción que reciban.
  • Decirles que tiene que contar con ustedes para cualquier compra o venta por internet.
  • Hacerles saber que no hay que dar información de teléfonos, domicilios, nombres o apellidos, datos personales y familiares de nadie, ni por internet ni por teléfono.

 

Recuerde: no se trata de prohibir, sino de guiar y educar.

Personas mayores

Los delincuentes suelen considerarles víctimas propicias para conseguir sus objetivos, tanto por medio de la agresión como del engaño. La realidad es que, proporcionalmente, sufren menos delitos que personas de otras edades, ya que suplen su merma de habilidades funcionales con la experiencia. Mencionaremos, no obstante, algunas estratagemas con las que intentarán engañarles:

  • En la vivienda, haciéndose pasar por supuestos empleados de un servicio de suministro (agua, electricidad, gas…).
  • En la calle, al sacar dinero en efectivo de la sucursal bancaria, sobre todo en las fechas próximas al ingreso de la pensión.
  • También en la calle, mediante engaños en los que se ofrece la oportunidad de ganar un dinero rápido. Es el caso de:
    • Al efectuar operaciones en cajeros automáticos.
    • Por teléfono, solicitando dinero para que s eles pueda entregar un supuesto premio que han ganado.